La competitividad mundial de un país está
determinada en gran parte por la productividad de su población (Enright,
Frances y Scott, 1994). Por ello, la mejor inversión de un país está en la
educación y capacitación, los cuales con escasos los
recursos naturales que se han incrementado enormemente su productividad a
partir del desarrollo de las habilidades en recursos humanos.
Es por esto que se crea un espacio de reflexión sobre la problemática existente
en el mercado laboral dentro del sistema
educativo.
En Venezuela, La educación se encuentra actualmente inmersa en un proceso
de resurgimiento, lo cual permite orientarla como una oportunidad de desarrollo
humano para la sociedad del conocimiento en el siglo XXI. Esta orientación hace
hincapié en la satisfacción de las necesidades y aspiraciones de formación,
capacitación y entrenamiento del individuo, así como en la demanda del mercado
de trabajo, en el cual se insertará como un ente productivo.
Son muchos, los conjuntos de
oportunidades, que la Educación Técnica ofrece a adolescentes y jóvenes, para
que asistan, permanezcan, aprendan, desplieguen su condición protagónica, y se
preparen para continuar estudios que sirvan como sustento para aumentar la
calidad de vida.
Sin embargo, El maestro enseña lo que el sistema educativo
quiere que enseñe, cuando debería haber una educación más amplia, donde le
podamos enseñar a los egresados diversidad de estrategias, concepciones y
formas de ver la educación para una aplicación del diseño
curricular más consciente. La formación docente se ha tergiversado, se está
dando formación en menos tiempo lo cual le resta calidad, y aunque la educación
es un problema de todos, el docente es el núcleo y si su formación no es de
calidad, la educación no va ser de calidad.
El
sistema educativo nacional está diseñado como un gran cuello de botella, con
una gran masa de bachilleres que no tienen otro camino que solicitar cupos en
las universidades nacionales, en razón a la falta de oportunidades
educacionales y a su imposibilidad de ocuparse en el sector laboral, lo cual
justifica la alta matriculación de la Universidades públicas. A esto también
hay que añadir la elevada tasa de estudiantes que permanece en las aulas de clase
universitarias durante largos periodos (entre 8 y 10 años), Esta demora obedece
a falta de penalización de estudiantes de bajo rendimiento y a la necesidad
estudiantil de dedicarse a otras actividades remuneradas, dado su bajo poder
adquisitivo.
Por eso
ahora más que nunca debemos entender que unidos podemos salir adelante, y por
más que el Gobierno quiera sacarnos de nuestro camino los venezolanos daremos
la cara por defender todo lo que nos ha costado construir.